Pintura es también lo único que realmente somos incapaces de ver.




La gravetat de les hores / The gravity of hours
Acrílico y rotulador permanenete sobre polietileno transparente en bastidor de madera.
100cm Ø. 2015



Así termina el texto referido a mi último proyecto, Blind paintings. Llegados a este punto pienso que cabe preguntarse que sentido tiene todo esto dentro del marco del arte contemporáneo. Creo que la principal diferencia se establece desde el momento en que empezamos hablar de pintura, y dejamos de hablar de cuadros. Cuando pronuncias “cuadro” retumba como si hiciese eco en un espacio cerrado, posiblemente se trate del enmarcado y su privilegiada circunstancia bidimensional a efectos de mercado. Pienso y creo que es necesario desligarse de esta circunstancia sin pretensiones, siempre y cuando las exigencias artísticas, que no artríticas, así lo exijan. Desde una visión donde lo artístico supone progreso y no, complacencia con modas, ni regresiones estancadas.

En la actualidad, cuyo presente más que nunca es presente, en su cualidad impertinente, en su forma transitoria, en su imperceptible devenir, es necesario mantenerse al margen de dogmas, o etiquetas perversas. El esfuerzo mental por singularizar las proyecciones debería convertirse en una práctica habitual así como hablar de las prácticas artísticas vinculadas a la pintura como una materialización posible dentro de la hibridación de lenguajes ligados a lo contemporáneo, al presente. Empezar de 0. Sin él, la numeración se estancaría cada vez que llegamos al 9.

Jugar a matar. Así vive la pintura. Ese líquido que se vuelve sólido en contacto con el tiempo, con su tiempo.


Rubén M. Riera  06/2015






Blind paintings, 2016
Vista de la instalación / Installation view. LIMAC, Madrid



Photo: Oak Taylor-Smith









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